Diseñar una exposición significa mucho más que organizar contenidos dentro de un espacio. Significa pensar cómo se descubren, cómo se relacionan entre ellos y cómo el visitante los experimenta a medida que avanza.
En un museo de ciencia como CosmoCaixa, esta relación entre espacio, contenido y visitante adquiere una dimensión especialmente interesante. La museografía debe ser capaz de acercar conceptos complejos, despertar la curiosidad y convertir el recorrido en una experiencia activa.
En VOLUMEN DOS hemos tenido la oportunidad de desarrollar diferentes proyectos expositivos para CosmoCaixa, trabajando desde escalas, contenidos y formatos muy distintos. Esa experiencia nos ha permitido explorar cómo museografía, arquitectura, narrativa, interacción y diseño pueden trabajar conjuntamente para comunicar.
El espacio también cuenta
Una exposición tiene un contenido, pero también tiene un ritmo.
La posición de una pieza, una pausa en el recorrido, un cambio de escala, la iluminación o la manera en que aparece determinada información pueden modificar completamente nuestra percepción de aquello que estamos viendo.
Por eso entendemos la arquitectura museográfica como una parte activa de la narración. El espacio no es únicamente el soporte de una exposición: ayuda a ordenar los contenidos, establecer jerarquías y construir una secuencia que acompaña al visitante.
MateMiFaSol: experimentar para comprender
En MateMiFaSol. Un viaje sonoro del caos al cosmos, la exposición explora las conexiones entre música y matemáticas a través de un recorrido interactivo organizado en diferentes ámbitos.
Para un proyecto de estas características, la museografía tiene la oportunidad de convertir conceptos abstractos en experiencias que pueden escucharse, observarse y experimentarse.
El espacio, el sonido, los recursos expositivos y el recorrido forman parte de una misma narrativa que acerca el contenido al visitante desde la experimentación y la curiosidad.
TOP CIENCIA: museografía dentro de la exposición permanente
Nuestra colaboración con CosmoCaixa también se extiende a su exposición permanente.
TOP CIENCIA, integrado en la Sala Universo, plantea un contexto diferente al de una exposición temporal. Sala Universo forma parte del recorrido permanente de CosmoCaixa y propone aproximarse a la ciencia desde distintos ámbitos de conocimiento.
Trabajar dentro de una exposición permanente implica pensar el proyecto como parte de un sistema mayor: relacionarse con el recorrido existente, integrarse en su lenguaje y, al mismo tiempo, construir una identidad propia para el contenido.
Es otra manera de entender la museografía: diseñar un espacio que funciona por sí mismo y, a la vez, forma parte de una narrativa más amplia.
Robots: tecnología, interacción y narrativa
En Robots. Los humanos y las máquinas, la museografía aborda la relación entre las personas y la tecnología a través de un recorrido que invita a observar cómo ha evolucionado nuestra fascinación por los autómatas y los robots.
En un proyecto de estas características, el reto está en conseguir que contenido, piezas, recursos audiovisuales, tecnología y espacio formen parte de una misma narrativa. La interacción no aparece como un elemento añadido, sino como una herramienta para acercar determinados conceptos al visitante y favorecer una relación más activa con la exposición.
Para VOL2, proyectos como Robots son también una oportunidad para explorar cómo la arquitectura expositiva puede convivir con recursos tecnológicos sin perder de vista lo esencial: el contenido y la experiencia del visitante.
Diferentes contenidos, diferentes formas de exponer
No existe una única manera de diseñar una exposición.
La naturaleza del contenido determina buena parte de las decisiones espaciales. Una exposición científica e interactiva requiere una aproximación diferente a una exposición donde la imagen y la contemplación son protagonistas.
Nuestra experiencia en proyectos como Génesis, de Sebastião Salgado, nos ha permitido trabajar desde esta otra perspectiva. La exposición reúne el trabajo fotográfico de Salgado alrededor de paisajes, fauna y comunidades humanas, planteando una reflexión sobre el planeta y su preservación.
En un proyecto de estas características, la museografía debe encontrar el equilibrio entre construir un recorrido y dejar espacio a la propia obra. La arquitectura, la iluminación, las proporciones y las secuencias ayudan a establecer el ritmo sin competir con las fotografías.
Tecnología cuando tiene sentido
La tecnología ofrece enormes posibilidades dentro de los espacios expositivos, pero no debería convertirse en un objetivo en sí misma.
Pantallas, audiovisuales, mecanismos interactivos o instalaciones digitales funcionan cuando ayudan a comprender, experimentar o descubrir algo que de otra manera sería difícil explicar.
En museografía, cada recurso debe responder al contenido. Algunas exposiciones necesitan interacción; otras, silencio. Algunas invitan a experimentar; otras necesitan detenerse y observar.
El diseño debe saber cuándo intervenir y cuándo desaparecer.
Materialidad, luz y recorrido
La museografía también se construye mediante decisiones aparentemente sencillas.
Un material puede acercarnos a un determinado universo; la iluminación puede dirigir la mirada; una estructura puede organizar el recorrido y un cambio de escala puede indicar que estamos entrando en un nuevo capítulo.
Arquitectura, gráfica, iluminación, materiales, tecnología y contenido no deberían entenderse como capas independientes, sino como partes de una misma experiencia.
Diseñar para diferentes formas de mirar
No todos los visitantes recorren una exposición de la misma manera.
Algunos leen cada contenido. Otros experimentan. Algunos se detienen ante una pieza concreta y otros construyen su propia lectura a partir del recorrido.
Diseñar teniendo en cuenta esas diferentes maneras de aproximarse al conocimiento permite crear exposiciones más abiertas y capaces de conectar con públicos diversos.
Los proyectos desarrollados para CosmoCaixa y CaixaForum nos han permitido trabajar precisamente con esa diversidad: desde contenidos científicos e interactivos hasta exposiciones donde la fotografía es la protagonista, pasando por intervenciones integradas en espacios permanentes.
La museografía como parte de nuestra manera de diseñar
En VOLUMEN DOS trabajamos entre la arquitectura, el interiorismo, las exposiciones y el diseño. Esa convivencia entre disciplinas hace que lo aprendido en un proyecto pueda trasladarse al siguiente.
La museografía nos ha enseñado a pensar especialmente en recorridos, tiempos, contenidos y formas de comunicar a través del espacio. Una manera de trabajar que también trasladamos a proyectos de interiorismo, espacios corporativos o instalaciones efímeras.
Porque, independientemente de la escala o la disciplina, muchas veces el punto de partida es el mismo:
entender qué queremos contar y encontrar la mejor manera de hacerlo a través del espacio.