BIBLIOTECA PÚBLICA EN VALENCIA

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Con más de 300 días de sol al año Valencia cuenta con un clima muy benigno, sin temperaturas extremas y una temperatura media anual de 18ºC. Si bien en las últimas décadas se ha superado el concepto de biblioteca como difusora del conocimiento social, era necesario crear el escenario propio, no sólo para satisfacer las necesidades de información, investigación o educación, sino también para el ocio y el debate que generen y enriquezcan dicho conocimiento social.
Concebido formalmente bajo premisas bioclimáticas, el edificio plasma la contradicción entre la fuerte coraza que resguarda el conocimiento y el paisaje natural abierto como espacio de interacción social.

Una biblioteca en cuyas sencillas formas se encuentra la tranquilidad para la abstracción, pero también un sitio que permite disfrutar de las benevolencias del lugar en el que se inserta.
Sus materiales nos muestran la comunión entre el material desnudo y la simplicidad constructiva, y su toque de color se asocia a la luz, la idea y por tanto al conocimiento, pero también al territorio dónde fuera de él pierde todo sentido.

Las distintas áreas de la biblioteca se organizan de tal forma que es posible tener independencia en sus dos funciones principales: salas de lectura y sala polivalente. Sus accesos son directos y comparten el área de servicio de tal forma que es posible una operatividad con distintos horarios.

La distribución interior se articula libremente, teniendo en cuenta una sencilla retícula estructural, pero sorteándola y orientándola con fines climáticos, haciendo aparecer geometrías aparentemente caprichosas.

La distribución de las actividades dentro de la biblioteca se efectúa tomando en cuenta la incidencia solar dejando las áreas de servicio más encaradas al poniente. Asimismo, la orientación de las aberturas busca el norte y el sur permitiendo, en combinación con la geometría del solar, crear arremetimientos que favorezcan la sombra propia durante el verano.

Los dos elementos que sobresalen en la volumetría tienen la función de chimeneas de viento, que aprovechando las direcciones dominantes rumbo a oeste y este, fuerzan la ventilación con convección.

La alta inercia térmica de los materiales propuestos aunados a la cubierta ajardinada crean un sistema natural de aislamiento tanto térmico como acústico.

Las cubiertas en la cota más alta se dotan de celdas fotovoltaicas, los espacios técnicos en la terraza crean colinas artificiales y el agua pluvial recolectada y filtrada por la cubierta ajardinada abastece depósitos para su posterior uso en el sistema de riego por goteo dotando al sistema de autosuficiencia parcial.